"Esos locos vestidos son emblema
de tu mentalidad abigarrada;
¡oh loca por quien ando enloquecido,
siento por ti un amor que es como un odio!
Alguna que otra vez, en un jardín
por el que paseaba mi atonía,
como si fuera irónico he sentido
que el sol me desgarraba todo el pecho;
y aquella primavera y el verdor
humillaban de un modo el corazón,
que quise castigar en una flor
de la Naturaleza la insolencia.
Quisiera así, que alguna noche, cuando
marque el reloj el tiempo del placer,
como un cobarde, silenciosamente,
me acerque a los tesoros que hay en ti,
a fin de castigar tu carne alegre
y magullar tu pecho perdonado
y abrir en tu costado la sorpresa
de una herida que sea ancha y profunda.
¡Y, oh la dulzura que me inspira vértigo!
entreabriendo esos nuevos labios tuyos,
más radiantes aún y más hermosos,
infundirte, oh hermana, mi veneno."
(extracto de "a la que es demasiado alegre", c. baudelaire)
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