lunes 21 de junio de 2010

he pensado en encontrarte la tarde en que no tuvieras más excusas para mí, arrastrarnos a descubrir los cuerpos con cierto frenesí. volver a citarnos en la banca de algún jardín, no tan inocentes quizá buscando lo que nos podría hacer mal, raspándonos con el silencio elocuente de la noche y con las palabras de un poema que no sabría terminar. y he pensado que ojalá dios te salve de este encuentro profano, llena eres de gracia apuntándome esas miradas como un taladro penetrante y electrificado, que me arrancaba de la indiferencia o me llevaba a pensar en un encierro de ciegos disparando las balas del pasado recluído en la conciencia. bajo tu camisa se ocultan algunas historias que a mis dedos asoman una puerta, una escalera y un espiral que va zigzagueando entre los charcos de esta noche lluviosa, entre el silbido de un hombre que en la esquina consume lentamente su cigarro, en la letanía del frío llano del humo que ensancha el vértigo que mi pecho a sí lleva. no te podía pedir que me quisieras, pero que te quedaras un rato más, en tu cuello me escapé de los argumentos que nos devolvieran de golpe al mundo real.

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